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La Coctelera

A los estudiantes que vienen a Madrid

Con el final del año académico paulatinamente acercando, tomo algunas líneas para dar consejos a los futuros estudiantes que traviesan el océano Atlántico con el fin de ensimismarse en el mundo español y, específicamente, el madrileño. Empiezo con lo “negativo” para rápido y eficientemente dejarlo atrás y seguir con la característica dominante de la estancia. Primero, acostúmbrate ya a lo que nosotros norteamericanos llama “PDA”, es decir, Muestras Públicas de Cariño. No sé cuál será el mejor entrenamiento para prepararte antes de que te vayas de América pero como mínimo hay que cambiar el chip y entender que vas a ver unos ejemplos del amor más vacío y superficial que jamás has visto mientras escuchas la banda sonora más repulsiva de tu vida. En vez de una bella sinfonía –dicho sea de paso, tienes que ir al Auditorio Nacional para escuchar a los artistas más famosos y conocidos en el mundo de la música clásica actual– oirás el slurp-slurp de adolescentes y veinteañeros que, aparentemente, lo encuentran prudente y cortés comerse las bocas delante del público. Total, empieza ensuciándote los oídos y los ojos para que no te resulte tan chocante cuando llegues; me arrepiento de no habérmelo hecho.

Segundo, las motos. Sus conductores imprevisibles, reyes y reinas coronados de la calle, ignoran la existencia no sólo de los coches y camiones sino también de los peatones. Entran en la acera y conducen para evitar el tráfico. La acera es explícitamente para los que van andando, ¡no conduciendo! Ya hay dificultades suficientes cuando los peatones están como sardinas en lata y si añades una moto, la cual piensa que tiene derecho a estar allí también (aunque su razonamiento se me escape), la tasa de peligrosidad aumenta. De verdad, es alucinante, ya verás. Por cierto, si tienes interés de leer más sobre mis quejas de las motos, puedes ir a mi bitácora y leer la segunda entrada titulada ¡Basta ya con las motos!

Tercero, y un tema de que no se debe burlar, cuidado con lo que digas. ¿A qué me refiero? Al tema de ETA. Si no sabes lo que es, ponte al día y hazte el favor de leer un poco sobre este grupo y la situación actual entre ellos y el Estado y el pueblo español. Es un tema polémico y fuerte entre toda España pero hay que prestar aún más atención si vas al País Vasco, la comunidad autónoma de donde viene este grupo. Hablo de experiencia personal que tengo debido a un encuentro con un etarra. No lleves ninguna prenda que se podría interpretar como tu apoyo al nacionalismo español. Evita la conversación y discusión de ETA y si tienes que hablar de eso, hazlo en voz bajísima, casi susurrando. Es un lío en que no quieres meterte por mucho interés que tengas en el asunto y por muy oportuno que te parezca para aprender más del tema estando en la región que alberga ETA.

¡Y lo positivo! Estás en una de las capitales culturales del mundo. Con esto quiero decir que te lo aproveches y te lo disfrutes. Obligatoriamente irás a los tres museos principales del arte. Bien. Ahora, irás a la Fundación March para ver unas exposiciones buenísimas del arte contemporáneo y, los sábados por la tarde, para escuchar a los cuartetos clásicos. Luego irás al Círculo de Bellas Artes donde encontrarás no sólo arte sino música comprendida entre Marianne Faithful y Oumou Sangaré. Hablando de música, vete a Café Central al lado de la Plaza de Santa Ana. Es el club de jazz más importante en Madrid donde escucharás los nuevos artistas como Bob Sands o los clásicos como Ben Sidran. ¿Digo Ben Sidran? Sí, y viene para el Festival de Jazz de Madrid que es por unas dos semanas en noviembre cuando los clubes, los teatros y los auditorios en Madrid se convierten en hogares del jazz. Puedes ir saltando diariamente de un club al otro para ver conciertos gratuitos, o a lo mejor no te importa aflojar unos 30 euros para ver los grandes como Al Jarrett o Herbie Hancock ya que sabes que no se puede pegar un precio a una experiencia así. ¿Música en un ambiente diferente? Prueba la Fiesta del PCE (Partido Comunista Español) en Casa de Campo en septiembre. No tienes que ser partidario del Partido Comunista para nada. Si vas, encuentras algunas de las bandas más grandes de España como Celtas Cortos, Los Delinqüentes y Chambao. Además, es una experiencia culturalmente única ver las casetas de los varios partidos de cada comunidad autónoma y las de los que vienen de varios países latinoamericanos.

Involúcrate. Estar en España no es la oportunidad para meterte en tu habitación y ver series americanas que has bajado, y tampoco lo es para salir exclusivamente con los americanos de tu programa. No propongo que abandones a tus amigos middleburianos sino que busques una balanza y encuentres un equilibrio. ¿Pero cómo encuentro amigos españoles? me preguntas. Claro que puedes ir por la ruta del intercambio pero también propongo los deportes y las clases del baile, los dos con los que he tenido mucho éxito. No tienes que ir buscando un equipo de hockey sobre hielo en las afueras de Madrid como hice yo (aunque si juegas hockey es bueno saber que existe en España y queda muy cerca en Majadahonda) porque hay equipos de fútbol, fútbol americano, rugby, baloncesto, etc. que abarcan todos los niveles. Por un lado te mantienes en buena forma y por otra estableces relaciones con españoles que transfieren de las canchas, los campos o las pistas a los bares ya que es inevitable que tus compañeros del equipo te inviten a salir. En cuanto a las clases del baile –hablo especialmente a vosotros, hombres–, hazlas. Hay pocas actividades que son tan sexy y divertidas como saber bailar un baile latino o español. Sólo puedo hablar personalmente de mi experiencia con los bailes latinos (la salsa, el merengue, la bachata y la samba) pero al ver y oír las experiencias que amigas americanas han tenido con el flamenco y el paso doble, sé que si los hubiera podido hacer, me hubieran gustado mucho. Ahora bien, tienes que ir a Kabokla cerca de la parada del metro Noviciado en la calle San Vicente Ferrer. Es el bar brasileño por excelencia en Madrid. Al entrar te vas a sentir como si te trasladaras a Brasil. Tómate un caipirinha o la especialidad de la casa que es la Capeta (guaraná, chocolate, vodka, leche condensada y hielo). Después de que hayas relajado, que la música brasileña que emana de los parlantes y el suave sonido de la lengua portuguesa brasileña te han captado, apúntate a la clase de samba, axé o fojo con la profesora Andrea. No te lo vas a arrepentir. También, no se puede olvidar el carnaval que celebra en Madrid con un gran desfile en febrero que va desde el Retiro hacia la Plaza de Colón. Antes del desfile tienes que ir a Kabokla vestido y maquillado para salir de allí bailando pasos coreografiados que harás cuando participes en el desfile. Una experiencia única y inolvidable.

Bueno, aunque este no es una lista completa de lo que hay en Madrid espero que al menos te ayude para orientarte un poco para que consigas lo más que puedas de tu experiencia aquí en Madrid. Sé que mis compañeros te van a ofrecer otros consejos y recomendaciones imprescindibles con el fin de que puedas juntar toda esta información que hemos compilado para disfrutar de la Madrid que nunca encontrarás en las guías.

300: ni más ni menos

Vi una película sobresaliente el sábado. Bueno, me ha entrado el hipérbole español; "sobresaliente" no es la palabra exacta. Se acerca más con una película con que te vas a quedar con la boca abierta. Les resumo la película porque no se perderán nada si lo hago: 300 cachas espartanos que machacan (no matan sino destripan, decapitan y hacen otras acciones deliciosas que se puede llevar a cabo con una lanza o una espada) a unos millones de persas y, en una gran última resistencia, fallecen heróicamente. La historia se basa en la novela gráfica del mismo título y, de una manera más lejana, obra histórica de Heródoto. Pero esto es aparte. Hay que valorar la película por lo que es: una peli de grandes escenas de batalla; hombres que, cuando Arnold Schwartzenegger estaba en excelente forma, le habrían avergonzado; efectos visuales que hacen que los espartanos, con sus capacidades sobrehumanos, se parezcan a los dioses que veneran. El próximo septiembre ustedes no van a ver en los premios Oscar los actores ni el director de 300 (tengan en cuenta que el diálogo se parece mucho al olvidable letra de la primera y segunda nuevasGuerra de las galaxias, y que el director es el que dirigió la película pecadora (debido a que fue fatal) Sin City. Sin embargo, vi 300 con un amigo y durante las escenas de batalla y cada vez que vimos los abdominales del "paquete de ocho o 10", nos miramos con una expresión de "Joder, tío. Esta película es la guay de paraguay".

Me sentí muy hombre al salir del cine. De hecho, cambio mi opinión de la importancia de esta película. Ya que la he visto, creo que soy una persona mejor. Hay mucho que enseña a los espectadores de quiénes somos...jajaja, no. Fue puro entrenamiento y una oportunidad para gruñir con los demás.

¿Castellano?

Acabo de recibir una notita de un amigo norteamericano que lleva meses en Costa Rica. Esta notita me es casi incomprensible (diría totalmente incomprensible salvo poder intuir lo que se escribe). La pongo aquí por si acaso haya alguien que le guste intentar a entenderla:

comàse esta usted
mae, como le va playito. ¿vos le querès chupar? este helado que le ofezco... mae, en serio

Le respondí, bromeando con él, a lo que me respondió:

si me hablàs, hagalo en pachuco, la lengua del pueblo. mae, claro que yo estaba bacilando un poquitico, pero màs que todo, hay que aprender como jugar con la lengua. es como un baile de la bocadita que slae por la jupita. intente de entender.

Esto lo comprendo sin problemas y, además, estoy de acuerdo con lo que dice, bueno, aparte del hecho de que no le pueda hablar en pachuco porque no tengo ni puñetera idea de cómo lo haría. Me gusta su metáfora, en la que no había pensado antes pero una, de todos modos, que vale. La lengua sí es un baile, igual el baile más hermoso que hay. Es un baile que aunque sólo sepas los primeros pasos todavía es alucinante. Sin embargo, al aprender los pasos, que es un proceso con el que nadie puede acabar a lo largo de su vida por mucho que pretenda, va enriqueciéndose y permitiendo que entres en varios salones. Al ganar confianza con el baile, añades expresiones faciales, lo haces con garra y más, todo lo que muestra tu comprensión de los matices del baile. La lengua es igual. Como bien muestra mi amigo, interpone vocativos, diminutivos, interrogativos y jerga. Y, sobre todo, ilustra la inmensa diversidad que hay en el mundo hispanoparlante lingüística y pragmáticamente.

Dicho eso, hay que manejar los fundamentos de la lengua con la misma fluidez que manejas los matices. Suerte, mi amigo ;-)

Un toque de elegancia

Tengo que admitir que aproveché de la estancia de mi madre durante las vacaciones de Semana Santa, es decir, viajando con ella por España nos quedamos en cuatro de los magníficos hoteles españoles que se llaman los Paradores: Monforte de Lemos, Santo Estevo, Ferrol y Santiago de Compostela. Mi primer experiencia con un Parador fue hace dos años cuando estudiaba en Sevilla. Fui al pueblo de Carmona y al explorar la ciudad encontré un alcázar precioso. Me lo acerqué y descubrí un parking lleno de coches con personas entrando por la portada llevando equipaje. Les seguí con intriga. Entré el castillo y me sorpendió ver que era un hotel. ¡Un hotel! Tiene que ser solamente para los más ricos, pensaba.

Adelantamos dos años y mi madre y yo estamos en el coche buscando albergue pues está atardeciendo. Veo en la salida para Monforte de Lemos una señal para un parador. Propongo que nos quedamos allí. Entramos en la ciudad y vamos siguiendo las señales para el parador. Tenemos nuestras dudas porque salimos de la calle principal y entramos en una zona residencial. Pero no, allí hay otra señal y nos dirige subir la cuesta. Continuamos y hacemos el último giro que nos llega a un parking frente a una torre y el castillo que lo acompaña.

Y así empezó la adicción para mi madre y yo.

¿Quedarnos en monasterios, castillos y palacios que se construyeron hace siglos? Estabamos alucinados. ¡Ah! ¡Y qué tranquilidad! Te escapas a otro mundo, especialemente en los antiguos monasterios. Se entiende perfectamente qué habría sido la atracción ser monje. Nada más entrar en un monasterio aislado como el Parador de Santo Estevo, el cual se ubica en los maravillosos cañones que rodean el Río Sil en el sur de Galicia, al oír el sonido del agua que sale de los fuentes y pasar por los bellos claustros, te capturarán. Te trasladas a aquella época a medida que andas en las huellas de los primeros dueños de estos edificios.

Aparte de las miles razones que ya tenía para regresar a España ahora tengo otra: seguir haciendo las rutas de los Paradores.

El fin de una temporada inolvidable (Parte I)

El sábado pasado se acabó la temporada del equipo de hockey sobre hielo para el equipo Majadahonda HC. Terminó como terminó una gran cantidad de los partidos en que el equipo jugaba esta temporada, es decir, perdiendo. Aunque el equipo sólo ganó dos partidos de los 19 en que jugaba, esto no es decir que la temporada fuera un fracaso. Debería saber pues soy jugador del equipo.

Los otros jugadores del equipo dirán que esta temporada fue una aberración, que ojalá que yo hubiera venido a España durante otro año porque seguro que el equipo habría tenido más éxito, y que me piden perdón por el desastre y follón que fue la temporada. Sin embargo, esta experiencia fue una de las más tremendas que me ha sucedido durante mi vida. Primero, ¿jugando en una liga semi-profesional en España mientras hago un progama de master's del español? ¡Ni soñarlo! Pero sí, lo hice. Pensaba que después de haberme graduado de la universidad hace un año que mi carrera del hockey sobre hielo competitivo se había acabado. No obstante, aquí estoy. ¡Cómo le sorprendería a mi ex-entrenador de la universidad si supiera que todavía jugaba!

Pero, ¿por qué lo hice? ¿para extenderse una carrera evidentemente muerta, es decir, 'seguir viviendo el sueño'? A que no. Lo hice simplemente para conocer más fácilmente a los españoles. Sin embargo, tras varias ocasiones, me di cuenta de que lo que hacía era algo más. Primero, hablando con una amiga familiar, al saber que jugaba me dijo, "qué bien para mantenerse en forma". Reflexioné y me dije, ¡hombre claro! Segundo, después de un partido contra Barcelona hablé con uno de sus jugadores que era estadounidense. Le pregunté para qué, aparte de jugar, estaba en España, a qué me respondió, "estoy aquí solamente para jugar". Me sorprendío ya que estoy aquí primariamente para estudiar y el hockey es una diversión. Pero pensar que un estadounidense como yo podría venir a España únicamente con el fin de jugar el hockey para una profesión, pues, otra realización nueva para mí. Y tercero, hablar con mis amigos con los que jugaba en la universidad y escuchar a sus palabras de envidia de que aún pueda seguir jugando el deporte que nos encanta, me doy cuenta de la suerte que tengo por poder jugar aquí.

Bueno, al parecer, tengo mucho que contar, así pues esta entrada tiene que ser la primera de una serie. Escribo las siguientes entradas cuando pueda mientras sigo reflexionando sobre esta experiencia única de la temporada pasada.

Una experiencia solo

La semana pasada fui al concierto de Oumou Sangaré, el cual era parte del congreso titulado 'Ellas crean' que enfocaba en la mujer africana y española. Por la primera vez en mi vida fui a un concierto solo. Opino que siempre es mejor compartir una experiencia que vivirla solo, por tanto, aunque tenía ganas de ir, a la vez estaba inseguro de como yo pasaría la experiencia.

Sin embargo, al entrar los musicantes en el escenario, al ver la magnífica presencia de esa mujer Oumou Sangaré y al oír su voz poderosa todas mis dudas desaparecieron. Iba a pasar las próximas dos horas muy bien. La música era contagiosa y a pesar de que al prinicipio todos estábamos sentados, después de poco habíamos dejado las butacas y nos habíamos puesto de pie y a bailar. ¡Y cómo bailábamos! Había un contingente bastante grande de africanos, y específicamente los de Mali ya que ella es Mali, y ellos entraban en el escenario y bailaban con una rapidez y un estilo tan africano...¡joder! Intenté duplicarlo pero fracasé, de este estoy seguro.

Sobre todo, el espectáculo fue muy bello. Ella comentaba en francés -su lengua materna- entre las canciones y aunque muchos en la audiencia entendían lo que decía, cuando decía 'femme', el auditorio explotó con aplausos ya que la mujer era el tema central del congreso.

No obstante, aunque disfruté mucho, sé que me habría gustado aún más si pudiera haber compartido la experiencia con amigos.

El mundo de comics

Cuando era niño había tres comics que leía vorazmente: El valiente príncipe, Asterix y Tintín. Es más, leía casualmente los comics de superheroes pero encontraba mi pasión en esos tres. Me acuerdo de ir a la tienda de los comics con mi madre y correr hacia el estante donde guardaban los comics que buscaba. Leía los lomos esperando que encontrara uno nuevo. Al encontrarlo podría pasar por el resto de la tienda con más calma y empezar a disfrutar de las maravillas que había: los muñecos, tan delicadamente hechos que parecían que iban a convertirse en superheroes vivos; las camisas, que al ponerlas te convertías en Batman, el Superhombre, o quien sea; y, por supuesto, los otros comics, desde los más modernos con sus colores vibrantes y ilustraciones realistas a los antiguos empaquetados en plástico.

Sin embargo, al entrar en la adolescencia, los comics para mí perdieron mucha de su intriga. Encima me fui dando cuenta de que había un tipo de persona, no quiero decir pringado pero es la palabra que más me conviene, que seguía leyendo y colectando comics después de su juventud. Hay un estigma, o mejor dicho un estereotipo, del hombre en sus años 30 o 40 que sigue leyendo comics. Sin embargo, igual va cambiando debido al éxito de las películas de superheroes (a la vez hay que recordar el personaje principal de 'El virgin que tiene 40 años' y el estereotipo que llevaba por mantener una colección de comics).

No obstante, a mí me parece que el mercado y la recepción de los comics aquí en España es muy diferente. Puedes ir a VIPS, FNAC, o El Corte Inglés y encontrar zonas enteras dedicadas a los comics. Aún más, no sólo encuentras allí 'el pringado' sino mujeres, mayores, chicas, hombres de negocios, etc. Al parecer, los comics no llevan el esterotipo que sí llevan en los EE UU.

También, viendo el gozo que los españoles tienen de los comics aquí me ha inspirado redescubrir los comics. Leyendo los comics de España, he descubierto que son un recurso buenísimo para aprender la jerga y, claro, entretenerse (recomiendo 'Martínez el facha').

Lo mereces, mamá.

Mi madre acaba de conseguir un trabajo nuevo y hace tiempo que la veo tan feliz. Me encanta verla así. Ha recuperado la 'joie de vivre.' A mí me parece estupendo que una persona de 56 años pueda acometer algo tan nuevo y diferente como hace mi madre ahora. El trabajo requiere que se mude a otra ciudad, mejor dicho pueblo, que queda a tres horas y media al norte de la ciudad en la que vive ahora. Será un cambio interesante para mi mamá, pues lleva toda su vida viviendo en ciudades grandes. Sin embargo, es algo que siempre le ha llamado la atención, es decir, vivir en un pueblo en el que estableces una relación íntima con los clientes, puedes ir andando a cualquier sitio, hay una gran vía (mejor dicho una gran 'viaita') que abarca las tiendas especiales que son únicas de los pueblitos norteamericanos.

Se preocupaba por mí porque, aunque no va a hacer una mudanza total ahora sino que va a viajar entre los dos lugares quedándose un par de días en cada sitio, en un momento que probablemente esté en el futuro cercano, tendrá que abandonar nuestra casa en la ciudad. Llevamos 21 años viviendo en esa casa y sabes como es cuando vives en la misma casa durante tanto tiempo, se hace parte de ti. Nuestros amigos nos identifican con nuestra casa porque es, pues, nuestra. Es la manifestación de quienes somos desde el arte y el diseño interior hasta el patio. No obstante, no quiero que mi madre se preocupe por mí en cuanto a la casa. Ya soy mayor y aunque la casa permancerá como una parte imprescindible de la vida, a la vez reconozco que la casa es demasiado grande para que la cuide una sola mujer, encima con los dos perros que tenemos. También sé que el tiempo que me voy a quedar en esa casa es más escaso cada día. Como ella se preocupa por mí, yo me preocupo por ella. Quiero que esté cómoda y no viva una vida tan agobiante como lleva viviendo desde que nací. En la época de la vida en que está, después de todo que ha hecho por mí, merece su vida propia y vivirla como le guste.