Desde la primera vez que estudié en España hace dos años me he fijado en la prodigiosa presencia de los motovehículos esos cuya preponderancia por las calles urbanas españolas cada día crece más y cada día me da la lata más. Qué pasa, ¿las normas del tráfico no se las aplican?

Me alucina como, cuando los coches están parados en el semáforo, las motos esas acuden al frente de la cola zigzagueando entre sus colegas de cuatro ruedas. Al final, es normal ver por lo menos cinco motos paradas en linea delante de la cola. ¿Qué derecho piensan que tienen para que no tengan que esperar como los demás? Es más, no es sorprendente observar una moto que entra en el carril del tráfico de dirección contraria con el objeto de pasar la cola, poniéndose y a los otros conductores en peligro. Dicho sea de paso, no sólo hablo del peligro siendo espectador diario, sino por haber estado de conductor en España y, por tanto, haber experimentado de primer contacto lo inconsiderados que pueden ser. Os doy un ejemplo. Estando en mi carril, decido cambiar a otro. Pongo mi señal de giro, reviso los espejos, y veo que nadie viene. Empiezo a girar el volante cuando de repente aparece una moto, que me fuerza a girar al lado opuesto para que no nos choquemos. No tengo ni puñetera idea de dónde viene y si no fuera por estarme listo, seguro que le habría dado un cochetazo.

Sin embargo, allí van ellas, con sus conductores imprevisibles, reyes y reinas coronados de la calle, ignorando la existencia no sólo de los coches y camiones sino también de los peatones. Entran en la acera y conducen para evitar el tráfico. La acera es explícitamente para los que van andando, ¡no conduciendo! Ya hay dificultades suficientes cuando los peatones están como sardinas en lata y si añades una moto, la cual piensa que tiene derecho a estar allí también (aunque su razonamiento se me escape), la tasa de peligrosidad aumenta.

¿He mencionado que las motos tienden a ignorar los semáforos, o sea, arrancar cuando la luz está roja? ¿No? Pues ya lo sabéis.

Las motos esas me han llevado hasta tal punto que he contemplado que haría si pudiera vengarme. Por un lado, para resolver el problema de la calle, podría poner un cordón desde un lado de la calle al otro y, al estilo 'ewok' de la Guerra de las galaxias, al llegar una moto, le quita a su conductor nada más chocar con el cordón. Por otro lado, en cuanto a la acera, extiendo mi brazo fuertemente dándole un "tendedero", es decir, extendiendo mi brazo de un ángulo perpendicular de mi lado de forma muy rígida para quitarle personalmente de su moto.

Hay pocas cosas en el entorno de lo fastidioso que me den tanta rabia como me dan las motos. Gracias a Diós que este fenómeno todavía no haya llegado a los EEUU.