Hay momentos cuando te das cuenta de lo bella y lo extraordinaria que es la lengua. Quizá sea al leer un poema de Borges que te capta las emociones y te articula perfectamente cómo es el amor. Tal vez al oír un discurso de un político apasionado, el cual te anima con su expresividad y elocuencia, levándote a la acción para crear un cambio en nuestro mundo. O quizá cuando escuchas a una madre, susurrando para calmar las inquietudes de su hija, asegurándole que no ha de temer, ya que no la dejará nunca.
Me gustaría añadir otro ejemplo, uno que me sucedió recientemente. Hace dos semanas me apunté en una clase de samba en el bar Kabokla, el cual es como si te trasladaras a Brasil. Mi profesora de samba nos dijo aquella primera noche que de vez en cuando tendría presentaciones de baile en varios lugares de Madrid, a los cuales éramos invitados. El viernes pasado fue una de estas ocasiones. Quedo con ella, que es brasileña, en Canal. Después de unos minutos aparecen un belga, una italiana y una española que son estudiantes suyos también. A todo esto, su novio la acompaña y es español. Bueno, si estás contando, ya somos cinco, mejor dicho, somos cinco lenguas diferentes de cinco paises distintos. Desde Canal vamos andando hasta que llegamos al café en que va a presentar ella. Entre tanto, hablo en español con su novio, la italiana y el belga hablan en inglés, y la brasileña y la española en español. Sin embargo, añadimos el portugués al recibir una llamada de un amigo de la italiana, el cual es medio italiano y medio brasileño, que está perdido y habla con la brasileña para orientarse. ¡Fúa!
Llegamos, y ¿quién hay esperándonos? Una belga y una alemana. Nos ponemos a hablar cuando llegan el medio italiano-brasileño con sus amigos italianos. Desde entonces arranca el buen rollo y el jaleo multilingüe. ¡Pero, cómo me entusiasma! Estoy sentado al lado de otra estudiante de mi programa graduado y le echo una mirada: se queda con boca abierta, fascinada como yo. Me comenta lo maravilloso que es que en una sola mesa escuchemos al mismo tiempo el español, el italiano, el portugués, el inglés, el alemán y el flamenco. Hay muchos sabores para los oídos y pico de cada delicia. Tres lenguas románicas y tres germánicas, cada cual una rama florida del acto de comunicar. Nos pide disculpa la profesora por hablar en portugués y nos promete que desde entonces hablará en español para que entendamos. En cuanto nos lo dice, mi colega y yo, vehementemente, protestamos y le explicamos el gozo que es escuchar su portugúes. Y seguimos disfrutando de la noche, una mezcla ecléctica de sonidos orales.
Me alegro que estas disfrutando de la gran variedad de culturas que existen en una ciudad europea como Madrid. Creo que esto es una de las ventajas que tenemos aquí en Europa que, a lo mejor, no es tan común en los Estados Unidos. Creo que la proximidad de los distintos países, nacionalidades e idiomas dentro de Europa facilita un intercambio de culturas de una manera impresionante para muchos norteamericanos. Además, esta proximidad puede activar un nivel de comunicación y comprensión entre las gentes de varias partes de Europa que, en mi opinión, resulta algo positivo para todos los que aprovechan de la oportunidad de relacionarse con sus vecinos. Apoyo mucho este tipo de actividades. ¡Que divertido, continúa!
Estoy de acuerdo con vosotros. Es curioso el gran esfuerzo que supone aprender una lengua diferente a la materna, la primera; pero, una vez metidos de lleno en esa 'segunda'forma de ver el mundo, diferente a la propia, parece que nace un ansia de conocer otras muchas formas de verlo y comprenderlo.
Es cierto Tadeo, que la linguistica puede ser muy ecléctica. En mi ¨vida española¨ también ha sugerido una especie de linguistica. Vivo en una casa con una americana, dos italianas y dos españolas quienes todo hablan español y algunos inglés. Sin embargo, hablamos todo el rato SOLO en español, salvo los momentos cuando hay preguntas que tiene que ver con el ingés. Casi todas las chicas tienen un nível alto de español, pero algunas tienen accentos un poco más marcados que otras. Es muy divertido estar en nuestra casa por la noche, sobre las diez, cuando todos estamos cocinando nuestras propias cenas y charlando sobre los asuntos del día. A veces la lengua suena más como una canción alternativa, en vez del Castellano... pero bueno, es muy divertido conocer los accentos differentes y a la gente de otros sitios. !A ver si un día me pongo a aprender Italiano!